Mal aliento persistente: una señal de que tus encías piden ayuda

A todos nos puede fallar el aliento después de un café o de un ajo. Eso es pasajero. Lo anormal es vivir con un olor desagradable que vuelve pocas horas después de cepillarte. Ese mal aliento persistente (halitosis) suele nacer en la propia boca y, con mucha frecuencia, apunta a inflamación de las encías. No es solo un tema social: es un síntoma de salud periodontal.

¿Qué está pasando?

Cuando las encías están sanas, el biofilm (placa bacteriana) se mantiene a raya. Si aparece gingivitis o periodontitis, ese biofilm se cuela bajo la línea de la encía y se forma un entorno con poco oxígeno. Ciertas bacterias descomponen restos de proteínas y liberan compuestos sulfurados volátiles (como el sulfuro de hidrógeno o el metil mercaptano). Son los responsables del olor característico y, además, dañan el tejido que sujeta el diente.

Si hay sangrado frecuente, placa pegada a la encía, bolsas periodontales o acúmulo en la lengua, el problema se alimenta solo: más bacterias → más compuestos → peor aliento.

Señales de alerta que apuntan a encías

  • Sangras al cepillarte o al pasar hilo/cepillos interdentales.

  • Encías enrojecidas, sensibles o “hinchadas”.

  • Sabor metálico o cambios en el gusto.

  • Dientes “más largos” (recesión) o sensación de movilidad.

  • Capa blanca en la lengua que vuelve a las pocas horas.

Con dos o más de estos signos, es muy probable que el origen del mal aliento esté en tus encías.

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